La dieta en verano: la dieta 5:2

Llegó el verano y con él las salidas y reencuentros, más aun en este año peculiar. Es época de buen tiempo, calle, terrazas y cómo no, comer más. Me enseñó un amigo literato que comer no es como los nutricionistas lo planteamos, ingerir simplemente. Me recriminaba, no sin razón, que en mis libros o artículos no encontraba las palabras placer o felicidad, cuando comer, el centro de mi profesión, es uno de los mayores placeres y fuentes de felicidad de la vida. Me decía que comer etimológicamente viene de cum – edere donde cum significa “con”. Comer se hace siempre con alguien. El comer está ligado íntimamente a las relaciones sociales. Por tanto, en verano salimos, vemos a gente y comemos con ellos.

Es una verdadera pena lo que los profesionales de la nutrición vivimos por estas fechas en las que parte de los pacientes se despiden con un “pediré cita en septiembre” ya que el verano “no es para dietas”, etc. Esto nos supone un zasca en la cara que nos hace ver cómo no hemos sabido transmitir al paciente el valor de lo que significa comer bien sea donde y cuando sea. No se trata de poner la dieta en pausa hasta septiembre sino de sigo poniendo en práctica hasta septiembre o hasta el infinito lo aprendido. Quizá ahí esté el problema, en que lo aprendido no existe porque los nutricionistas no se lo hemos sabido hacer aprehender. Entonaré el mea culpa y pediré perdón por haber transmitido la idea de dieta como si de una prescripción médica se tratara, no como de una herramienta para la adquisición de hábitos.

¿Se puede seguir la dieta en verano? Se puede y se debe. Siempre afirmo que si en tu dieta tienes recomendadas 5 o 6 ingestas, por tanto a la semana 35 o 42 ingestas, por el hecho de salir una noche y comer algo fuera de lo recomendado, no hay que romper con todo. SI de 35 o 40 ingestas te has salido del tiesto en 4 o 5 habrás cumplido con el total de requerimientos nutricionales en un 90% al menos, por tanto deberías seguir avanzando en los resultados. No vale la mentalidad  que induce al “baj ya esta noche me la salto, mañana posiblemente también… adiós dieta!” 

Hay una variante de dieta en Estados Unidos llamada la dieta 5:2 en la que durante 5 días se realiza una dieta estricta y baja en carbohidratos (basada en verduras, fruta, carnes, pescados y lácteos desnatados. Frutos secos, aceite de oliva y aguacate a modo de grasas en su versión española) y 2 días se come ad libitum (hasta la saciedad). Teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos de obesidad y sobrepeso hay un elevado nivel de insulina, situación que impide la pérdida de peso, debemos plantearnos que llevando una dieta como esta durante 5 días, conseguirás una disminución de los niveles de esta hormona, de forma que a la llegada del fin de semana estarás menos propenso a almacenar grasa (cosa que sí ocurre si tienes niveles de insulina altos). Los alimentos que ingerirás durante el fin de semana serán en su mayor parte hidratos y alcohol, por lo que el efecto rebote está asegurado. Eso sí, si los niveles de insulina están bajo control, el responsable del aumento de peso en esos días no será otro que el glucógeno muscular, azúcares de los que el músculo hace acopio a modo de reserva. Para deshacer el entuerto basta con volver a la dieta baja en azúcares del lunes e incluso eliminar el mismo lunes incluso frutas y verduras.

Para entender más sobre la insulina y su relación con el sobrepeso lee aqui. Para saber más sobre el efecto rebote lee aquí y para saber más de nutrición este libro está escrito para ti.

Eduardo Agudo Aponte 

Nutricionista 

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