Nutrición e inmunidad: la dieta antivirus

El tejido adiposo, sobre todo el tejido adiposo abdominal, es un tejido capaz de convertirse en un órgano emisor de hormonas inflamatorias (llamadas adipocitoquinas). Tanto es así que se ha demostrado la relación de la obesidad con el empeoramiento de enfermedades ya de por si inflamatorias como la osteoartrosis, debido al estado de inflamación de las personas obesas. Este tejido puede subir lo que llamamos “angiogénesis” y “neurogénesis”, esto es, generación de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas respectivamente. Por tanto, no es como te o imaginas, no es una masa amarilla de grasa, parecida a la del tocino que le echas al cocido. Es algo más complejo. Tiene capilares sanguíneos y pequeños nervios, para que lo entiendas. Ello es lo que lo convierte en una glándula generadora de hormonas. Son hormonas inflamatorias. Es por ello por lo que se considera peligroso sobrepasar los 102cm de cintura en hombres y los 88cm de cintura en mujeres. ¿Nunca te habías preguntado por qué se realiza la medición del perímetro de cintura? Este es el motivo. 

Por encima de esas medidas límite, el tejido graso tiene más probabilidad de estar emitiendo hormonas inflamatorias, que son vertidas a sangre, y distribuidas por todo el organismo. Se genera entonces lo que llamamos un “estado proinflamatorio” o “inflamación sistémica”. La mayor parte de los tejidos de tu organismo pueden estar inflamados y, hay algunos cuya función se puede ver muy alterada como el endotelio que tapiza los vasos sanguíneos, produciendo un riesgo elevado de accidentes cerebro – vasculares (ictus, embolias, infartos, etc.). Es por ello por lo que se afirma que un perímetro elevado de cintura es sinónimo de riesgo cardiovascular.

Una de las principales causas de muerte en pacientes enfermos infectados con SARS – CoV -2 el principal motivo de la muerte se ha debido a una exagerada respuesta inflamatoria que más allá de atacar al virus ha acabado atacando a los propios tejidos de propio huésped causando su disfunción. Es por ello por lo que parte del cocktail de fármacos que se han ensayado en esa pandemia han sido inmunomoduladores, capaces de frenar la tormenta de citoquinas (ya sabes que son hormonas inflamatorias), que ha llevado a tantos pacientes a la muerte.

El 100% de la población somos susceptibles de contagio por coronavirus. Nuestro sistema inmune tiene que estar a tope. El hecho de padecer sobre peso u obesidad no solo te presenta ante el virus con un estado ya de por sí más inflado que en personas con normopeso. Tu mala nutrición puede haber llegado «aburrir» a tu sistema imnunológico. ¿Qué tiene que ver el sistema inmunológico con la nutrición? Mucho. Cuando no comemos bien (falta de proteínas, exceso de azúcares refinados, grasas saturadas, defecto de grasas de calidad), los telómeros de nuestras células se acortan. Los telómeros son los topes, a los que una vez se llega, división tras división celular, impidiendo que la célula se renueve y divida más, por tanto envejezca. Si las células de nuestros tejidos están mal nutridas, se sabe que tienen telómeros más cortos, morirán antes, dejarán de dividirse. Pero antes de morir, las células de una persona que se nutre mal empiezan a pedir ayuda. Esa ayuda la piden mediante «gritos» al sistema inmune. Esos gritos son la liberación masiva de citoquinas. Otra vez aparecen en acción estas hormonas inflamatorias. Esas señales de alarma agotan el sistema inmune, lo acaban aburriendo y ante señales continuas de alarma, dicho sistema (en concreto los linfocitos T CD4) empieza a cansarse y no hacer frente a señales de amenaza real. Estas células del sistema inmunitario son las que nos protegen frente a proliferaciones masivas de células que pueden desembocar en tumores, por lo que su inacción frente a la pérdida de sensibilidad puede acarrear una mala respuesta frente a los mismos. De igual manera ante una infección por virus su respuesta frente al mismo puede verse retardada por lo que frente a una situación de riesgo como la que estamos viviendo es importante presentarse con todas las armas a punto.

Por eso es recomendable seguir una dieta muy baja en carbohidratos refinados que suelen agravar este estado inflamatorio, además de una dieta alta en grasas antiinflamatorias como las omega 3, 6 y 9. (No olvidando la dosis de proteínas de 1g por kg de peso y día, para evitar la desnutrición proteica. Si quieres una guia sencilla para aprender a comer, este libro es para tí

Hay suplementos que mejoran el sistema inmunológico. SI se me pregunta por el último grito en modulación natural de sistema inmunológico, a día de hoy con la información de que disponemos y la cercanía geográfica de la compañía que ha desarrollado el estudio hablaré de las aliáceas, como el ajo y la cebolla, además de tener una larga tradición de uso alimentario, poseen múltiples propiedades beneficiosas para la salud.

Su uso como antibiótico natural a lo largo de la historia ha despertado el interés de la comunidad científica a la hora de proporcionar evidencias sobre los beneficios de su consumo. Pero más allá de su actividad antimicrobiana, en los últimos años, se ha informado de sus propiedades beneficiosas en la prevención de enfermedades como el cáncer, la reducción de los niveles de colesterol e hipertensión o la mejora de la respuesta inmune, entre otras. Es por ello por lo que he querido poner el extracto de ajo a vuestra disposición en la web (en este enlace). Acompañando evidentemente de una dieta adecuada, mejoraras la respuesta a cualquier tipo de patógeno.

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

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