La obesidad. Un problema inflamatorio.

Perder peso es complicado. Sï que es cierto que quien consigue ser constante en los hábitos, acaba consolidando la pérdida de peso en calidad de grasa (esto ultimo es importante). El tejido adiposo no es un tejido “muerto”.

El tejido adiposo, sobre todo el tejido adiposo abdominal, es un tejido capaz de convertirse en un órgano emisor de hormonas inflamatorias (llamadas adipocitoquinas). Tanto es así que se ha demostrado la relación de la obesidad con el empeoramiento de enfermedades ya de por si inflamatorias como la osteoartrosis, debido al estado de inflamación de las personas obesas. Este tejido puede subir lo que llamamos “angiogénesis” y “neurogénesis”, esto es, generación de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas respectivamente. Por tanto, no es como te o imaginas, no es una masa amarilla de grasa, parecida a la del tocino que le echas al cocido. Es algo más complejo. Tiene capilares sanguíneos y pequeños nervios, para que lo entiendas. Ello es lo que lo convierte en una glándula generadora de hormonas.. Son hormonas inflamatorias. Es por ello por lo que se considera peligroso sobrepasar los 102cm de cintura en hombres y los 88cm de cintura en mujeres. ¿Nunca te habías preguntado por qué se realiza la medición del perímetro de cintura? Este es el motivo.

Supuestamente por encima de esas medidas límite, el tejido graso tiene más probabilidad de estar emitiendo hormonas inflamatorias, que son vertidas a sangre, y distribuidas por todo el organismo. Se genera entonces lo que llamamos un “estado proinflamatorio” o “inflamación sistémica”. La mayor parte de los tejidos de tu organismo pueden estar inflamados y, hay algunos cuya función se puede ver muy alterada como el endotelio que tapiza los vasos sanguíneos, produciendo un riesgo elevado de accidentes cerebro – vasculares (ictus, embolias, infartos, etc.). Es por ello por lo que se afirma que un perímetro elevado de cintura es sinónimo de riesgo cardiovascular.

Además hay tejidos en los que la inflamación hace estragos en lo que respecta al metabolismo de la glucosa. La inflamación impide una buena permeabilidad del músculo frente a la glucosa. Pues bien, un estado de inflamación sistémica hace que la musculatura sea más resistente a la insulina, es decir, al músculo le cuesta más trabajo captar y quemar glucosa. Y, glucosa que no quemas, glucosa que guardas en forma de grasa. Grasa que si es abdominal, será generadora de inflamación, la misma que genera impermeabilidad de los tejidos a la entrenad de glucosa, y… glucosa que no quemas, dispuesta queda a transformarse en grasa, etc etc. Cayendo en un circulo vicioso del que solo se puede salir con un corte rápido y certero. Dieta muy baja en carbohidratos y alta en grasas antiinflamatorias como las omega 3, 6 y 9. (No olvidando la dosis de proteínas de 1g por kg de peso y día, para evitar la desnutrición proteico energética. Si además de un músculo inflamado está degradado por la falta de proteína en la dieta, apaga y vámonos.)

A modo de dato curioso, ¿no te has preguntado por qué los hombres mueren generalmente antes que las mujeres?. Por que prioritariamente los hombres almacenan grasa en el tejido abdominal, frente a la mujer, que lo hace en extremidades inferiores.

Y, nunca te has planteado, ¿por qué se engorda en la menopausia? Porque el nivel de hormonas sexuales femeninas disminuye, haciendo a la mujer, hormonalmente hablando, más parecía al hombre, perdiendo esa protección que tenía frente al acúmulo de grasa abdominal. Este es el motivo de la aparición del flotador, y de los michelines tronculares en el cuerpo de la mujer menopáusica.

¿Cómo medir la inflamación? Hay una proteína sintetizada por el hígado que se puede medir en sangre. Es la proteína C reactiva, conocida por sus siglas PCR cuyos niveles (cuando el paciente esta sano y no presenta ningún tipo de infección o inflamación por algún motivo lesivo etc.) por encima de 2,5 – 3 ya denotan inflamación sistémica (El valor considerado patológico es mayor a 5. En nutrición hay valores analíticos que sin sobrepasar los límites patológicos ya nos dan información relacionada con el exceso de grasa corporal u otros parámetros hormonales).

Te cuento esto porque, una vez hayas conseguido perder peso en calidad de grasa, sea por le método que sea, tendrás un estado inflamatorio mucho menor al que tenias anteriormente, con ese exceso anterior de grasa corporal.

Esto significa que podrás, ocasionalmente, comer un dulce sin que resulte tan “engordante” como antes de perder el peso que te sobraba. Tras haber perdido grasa corporal el azúcar es “quemados” más eficazmente que cuando sufrías obesidad.

Si quieres saber más sobre nutrición y dietética, en este libro tienes miles de curiosidades más.

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *