El aire me engorda:una realidad

Tan sustancioso titular merece una buena disertación. Seré breve pero conciso. La mayor parte de los casos que tratamos los Nutricionistas clínicos en consulta no son casos fáciles. Es evidente que aquellas personas que acuden a un profesional de la salud lo hacen porque necesitan una ayuda especializada para conseguir resultados que por sí solas no pueden. En el caso de la pérdida de peso la primera conversación suele ser la misma:  “no consigo perder peso; me engorda el aire. Realmente no como tanto como para estar así.”

Para tranquilidad del paciente siempre asiento y sinceramente le transmito que le creo. Tristemente en el mundo de la medicina se ha simplificado el origen del problema de la obesidad al balance calórico. Sin ánimo de ser crítico con colegas médicos de familia o endocrinos, etc. es habitual escucharles afirmar que “el que está gordo es porque come mucho”.  Cada vez es mayor el número de pacientes que vienen con la queja de “mi médico me dice que cierre el pico” y realmente ya no saben qué hacer. 

Por tanto, puede ser que el aire engorde. Dicho así parece broma pero, entendiendo el mecanismo por el que el organismo elimina la grasa corporal, se entenderá la afirmación. Cuando le pregunto a alumnos de último grado de Nutrición y Dietética: “ ¿de qué manera se elimina la grasa del cuerpo del paciente que está en proceso de pérdida de peso?” la mayoría de los alumnos responden: “por la orina”. Error! Todo el proceso de lipólisis, rotura de las grasas y eliminación de las mismas acaba en un incremento del calor corporal y emisión de C02 y agua a través de la transpiración y respiración. Es decir, la grasa que pierde una persona en proceso de adelgazamiento acaba en el aire que espiramos y vapor de agua y CO2 que transpiramos.

Entonces, podríamos afirmar que las personas que no pierden peso o no tienen respuesta a dieta “se guardan” más cantidad de CO2 y agua en su respiración/transpiración que aquellas que sí responden bien al tratamiento. A groso modo sí, es así. 

Es partiendo de esa base a partir de donde quiero explicar por qué un alimento determinado le engorda a unas personas más que a otras. O, mejor dicho, por qué los mismos alimentos a unas personas engordan y otras no. Para entenderlo hay que hacer un repaso a por qué se engorda. El origen de la obesidad está, más allá de la simpleza de una mayor ingesta calórica de la consumida, en:

  • Factores genéticos: lee aqui para entenderlo
  • Factores endocrinos: disfunción de la función tiroidea, insulina, alteraciones del cortisol, factores adrenérgicos, etc. 

En definitiva, intervienen un pool de hormonas, con sus respectivas dianas cuya activación o desactivación dan lugar a reacciones en cascada tal que explicar el proceso de la obesogénesis se puede convertir en atravesar un enfangado terreno que no vamos a pisar. Pero el esbozo de la idea sí que nos puede hacer entender que hay personas cuyas dianas metabólicas son muy sensibles y basta con disparar un simple gatillo para dar lugar a toda esa cascada de reacciones hormonales destinadas a hacer a la persona coger peso. 

El ejemplo más sencillo es el de aquellas personas en las que basta comer un simple alimento con un pequeño contenido en azúcares, por ejemplo un terrón de azúcar en el café, para tener 1Kg de más en la báscula en las horas siguientes. “¿De donde proviene ese Kg?” me preguntan. La respuesta no es sencilla pero se puede simplificar en: “Esos 5g de sacarosa bastaron para disparar el gatillo para activar todo un mecanismo completo cuyo resultado final fue la merma en tu transpiración. Ese CO2 y agua que debías haber espirado/transpirado se transformaron en grasa corporal, glucógeno muscular y hepático y , ahí lo tienes”

Es por ello por lo que hay que centrar el tiro en el proceso de adelgazamiento del paciente, yendo mas allá de afirmaciones simplistas basadas en el consumo calórico. Rara vez encuentro pacientes que coman más calorías de las que necesitan, teniendo en cuenta que una persona con 110Kg, que es el calibre de los pacientes que solemos ver en clínica, solo para estar sentados necesitan 2200Kcal, añadiendo 220Kcal demandadas por la ingesta de alimentos, suponiendo una actividad física mínima, aproximadamente necesitará unas 2500-3000Kcal. Pues bien, estos pacientes tienen una vida dietética de no más de un café por la mañana, con azúcar. Un almuerzo a medio día y si acaso una cena basada en frutas y un yogur. 

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

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