El estrés engorda. Y mucho.

El estés, ese martillo silencioso que nos va machacnado día a día cuyas consencias metabólicas aparecen a largo plazo, en ese día en el que echas la vista atrás, ves una foto de años atrás y no reconoces a esa persona del pasado. Eras tú, antes del estrés. Has engordado. ¿Por qué?

Claro… el estrés te ha hecho comer más. Y, la falta de tiempo, moverte menos. Te diría que no caigas en simplezas. Hay algo más allá del simple balance energético.

El estrés genera un estado hormonal alterado. La principal hormona cuyos niveles basales se ven incrementados en sangre es el cortisol. Es el asesino silencioso.

Se trata de una hormona producida por las glándulas suprarrenales para combatir el estrés relacionado con enfermedades y traumatismos, pero también la falta de sueño, el nerviosismo, la falta de una nutrición proteico -e energética correcta, la actividad física desmesurada o no controlada acompañada de grandes espacios de ayuno (mas de 3 – 4h sin comer nada), etc

Es una hormona que, como todas tiene su función, pero, como todo, en exceso reporta una serie de efectos no deseados.

1.- Disminuye la capacidad de combustión de la glucosa en sangre, por elevación directa de los niveles de insulina (entiéndelo aqui). El estré pide dulce.

2.- Retienen líquidos, hinchan.

3.- A la larga merma la masa muscular (la falta de músculo engorda, lee aquí).

Destaco estos efectos secundarios al ser estos los más “manejables” desde el punto de vista nutricional. ¿Qué hacer? Además de RELAJARSE Y DESCANSAR:

1.- El azúcar y los hidratos de carbono: elimina todo tipo de azúcares, dulces e intenta evitar el pan, patata, pasta, arroz, sobre todo los refinados. Por supuesto el alcohol.

2.- La proteína. Es recomendable consumir al menos 1g de proteínas por cada Kg de peso y día, dado que el cortisol tiene el efecto de degradar la materia muscular en tratamientos crónicos. Esta degradación se previene con el aporte de proteína repartido a lo largo del día, desde el desayuno hasta la cena, pasando por las comidas intermedias del día. Evitaremos caer en la desnutrición proteico/energética que, a la larga, está detrás de la mayor parte de los casos de obesidad y sobrepeso

3.- . Vitaminas y minerales. Importante el aporte de agua para evitar la retención de líquidos, pero sobre todo alimentos ricos en Vitamina C y potasio. Es decir, frutas y verduras. Cuidado con la sal.

4.- Actividad física moderada al aire libre. La luz y el aire libre son importantes. Cinco minutos al día con los ojos cerrados cara al sol. Respira hondo, tranquilízate. Y otros cinco min al día de trote sobre el mismo terreno si quieres, dividiendo esos 5 min en intervalos de 2min a ritmo normal y 1min sprintando. Libera endorfinas, cánsate y… dormirás tranquil@.

Como podéis observar, la Nutrición puede jugar un papel importante a la hora de rebajar los niveles de estrés, mejorando tu estado energético, que es la base de una intervención para perder peso y mejorar tu salud.

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

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