¿Cómo saltarse «bien» la dieta?

Llevas a dieta toda tu vida y nuevamente has decidido ponerte en manos de un profesional. Al principio la ilusión es el motor que mueve tu voluntad pero, con el tiempo ese motor deja de empujar como lo hacía al principio.  Es verdad que estás asentando nuevos hábitos, has percibido los resultados poco a poco se van consiguiendo y te ves sumido en la duda: ¿Así voy a vivir toda la vida?. Quieres saltarte la dieta. Vas a saltarte la dieta. Lo sabes y lo aceptas, pero ante tal panorama, un consejo: “ya que lo vas a hacer mal, al menos hazlo bien”.

¿Existe manera de saltarse la dieta “bien”?

La respuesta es sí. Aunque parezca contradictorio, hacer las cosas mal (nutricionalmente hablando) puede hacerse bien.

En anteriores ocasiones he comentado que no se trata de comer más o menos cantidad, la cosa no va de calorías (lee aquí). Es cuestión de saber manejar nuestro estado hormonal.

La clave está en saber qué ocurre en nuestro organismo cuando comemos tal o cual cosa fuera de la dieta. Sobre todo, hay una hormona que está completamente implicada en el proceso de la pérdida/ganancia de peso, la insulina (para saber más lee aquí).

Siempre hago referencia a la insulina como a esa llave que abre la puerta de la entrada de la glucosa, del azúcar, al interior de los tejidos. Efectivamente es así. No obstante la insulina tiene otras funciones, entre ellas la de “abrir la puerta” de las células del tejido graso, los adipocitos, para que las grasas circulantes en sangre entren en los mismos y se almacenen, haciendo que engordemos.

Conociendo esta premisa, entenderéis que aconseje saltarse la dieta a base de “cerdadas” o a base de “dulces y azucares” pero nunca conjuntamente. Es decir. Ya que lo vas a hacer mal, que el impacto sea menor.

O pan o chorizo

Al decir “cerdadas” me refiero a chorizos, morcilla, carnes grasas, panceta, etc. y demás alimentos que tenéis endemoniados. Al referirme a “dulces y azucares” está más claro, todo tipo de pastelería, ademas de panes, pastas, cereales y derivados refinados, etc.

El impacto de saltarse la dieta solo comiendo “cerdadas” o “dulces” por separado es menor que si lo hacemos de manera conjunta. No porque la suma de la energía aportada por ambos tipos de alimentos sea mayor que si los comemos de manera separada, ni mucho menos, sino porque el efecto hormonal es completamente diferente. Al comer un exceso de grasas, única y exclusivamente, por ejemplo en una barbacoa, hay una menor estimulación de la producción de insulina que si el exceso viene de alimentos ricos en carbohidratos (En estudios publicados en personas diabéticas en The New England Journal of Medicine https://www.nejm.org/) el grupo que consumió la dieta alta en grasas frente al que comió una dieta alta en carbohidratos, redujo sus niveles de glucosa en sangre, por tanto los requerimientos de insulina disminuyeron.).

Un exceso de carbohidratos (en los que también incluyo el alcohol) produce una liberación masiva de insulina. Lo que suele ocurrir es un incremento del peso de 1,5 a 2Kg en un día. Gracias a Dios no es posible un incremento de grasa corporal de tal magnitud en un solo día pero sí de glucógeno. Ocurre eso que llamo “efecto rebote de fin de semana” (lee aquí), que se soluciona con un día posterior con dieta absolutamente exenta de carbohidratos.

Ahora bien, un exceso de alimentos dulces, patatas, pastas, arroz, alcohol combinado con un exceso de alimentos ricos en grasas como carnes grasas, embutidos grasos, etc. constituyen una bomba desde el punto de vista metabólico. No solo habrá un incremento de glucógeno muscular sino que, al producirse un push de insulina en sangre, producido por la ingesta de alimentos carbohidratados, y un exceso de grasas dispuestas a viajar al lugar que la insulina indique (a la puerta de entrada del adipocito), nuestro tejido adiposo se agrandará. Si la insulina es la que abre la puerta de entrada de las células grasas del tejido adiposo y hay gran cantidad de grasa buscando alojamiento… la grasa del chorizo entrará en el michelín gracias a que la insulina que fue llamada por el pan y llevó a cabo su función lipogénica. (En parte ese uno de los motivos por el que la bollería es tan criminal. Es una mezcla perfecta de grasas y azúcar).

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

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