¡Necesito dulce! Es la hora de entenderlo: es una adicción.

La necesidad de dulce, la ansiedad, la necesidad imperiosa de comer algo que satisfaga el deseo de comer y estar repletos es un síntoma que tenemos que saber interpretar y solucionar de manera correcta.

El azúcar es adictivo

La mayoría de las personas que dicen tener necesidad de dulce sufren de un exceso de peso en calidad de grasa (ojo, no me refiero a exceso de peso en sí sino exceso de matera grasa, que no hay que confundir con el exceso de peso. Un culturista o crossfiter posiblemente tenga un exceso de peso pero no tendrá probablemente ni un gramo de grasa de más. Así mismo, hay personas delgadas con un IMC correcto pero con un contenido en grasa. De ahí que personalmente no recomiende el IMC como dato diagnóstico).

Estudios demuestran que el azúcar es altamente adictivo. Más incluso que al cocaína y la nicotina. ¿Eres consciente de esta afirmación? Es más difícil dejar el azúcar que dejar de fumar. Incluso que dejar la cocaína. La diferencia es que comer hidratos en la dieta está no solo completamente aceptado socialmente sino recomendado (equivocadamente) por médicos e instituciones (desde hace 50 años se recomienda que un 55-60% de la energía de la dieta provenga de los hidratos de carbono).

Una persona que deja el azúcar de golpe siente y padece un auténtico síndrome de abstinencia, al igual que ocurre al dejar cualquier droga. El cerebro necesita ese chute de adrenalina y dopamina que el sabor dulce causa, produciendo ese efecto placentero tras su ingesta.

Es importante entender que los azúcares no aportan nutrientes en sí, a pesar de que se han llamado tradicionalmente nutrientes, junto con proteínas y grasas. Los hidratos de carbono son meramente moléculas  energéticas, para nada estructurales de nuestras células, tejidos y órganos (solo las plantas incorporan azúcares en su estructura)

El azúcar es eso que se conoce como calorías vacías.  El azúcar o en general los hidratos de carbono aportan nada más que energía a las células.

Un gramo de azúcar es convertido en 4Kcal y nada más, mientras que proteínas y grasas, además de ser nutrientes energéticos sí que entran a formar parte de células, tejidos, órganos, enzimas, etc. Por tanto, se puede afirmar que no hay necesidad imperiosa de azúcar.

No necesitas azúcar no porque esté falto de energía sino por pura adicción. Siempre y cuando no estés pasando hambre en tu dieta, estrategia en la que se basan las dietas hipocalóricas que no tienen sentido alguno en la pérdida de peso en calidad de grasa. Pasar hambre no sirve de nada.

Por tanto, no se engorda porque se tiene hambre si no al contrario. Se tiene hambre porque se está engordando.

Una persona con sobrepeso u obesidad, al contrario de lo que pueda parecer, es una persona desnutrida. Un obeso es el extremo de una persona excesivamente delgada, pero ambos están igualmente desnutridos. ¿Comoooooo? Pues eso mismo. En la mayoría de los casos a un exceso de grasa corporal se llega comiendo poco y mal. En el ejercicio de la profesión he ido observado como los grandes obesos son aquellos que comen solo una o dos veces al día, no solo no llegando a aportar la energía que necesitan para vivir sino aportándola a través de esas calorías vacías de las que hablamos, los hidratos de carbono.

La sangre solo es capaz de “aguantar” una cierta cantidad de azúcares (glucosa) circulante. La glucosa en sangre es tóxica, por tanto el organismo ha desarrollado un órgano exclusivo para mantener los niveles de glucosa en sangre a raya, el páncreas. Éste libera insulina, hormona capaz de hacer que esos azúcares se utilicen. Normalmente se utilizan para dar lugar a una explosión de energía en la célula a través del ciclo de Krebs y para almacenar esos azúcares en forma de grasa en el tejido adiposo.

El problema de ese sistema es que se satura. Un continuo estímulo del páncreas y de la insulina hace que los tejidos y las células sean completamente inmunes a la presencia de insulina, dando lugar a eso que llamamos “resistencia a insulina” lo que acaba derivando en un estado de hiperinsulinismo constante. Lee aqui para entender a la insulina.

Una continua ingesta de hidratos y un continuo estímulo de las insulina lleva a un bloqueo del sistema. Las células no obtienen energía de la glucosa en sangre ya que no responden a insulina (escoba que barre el azúcar desde la sangre hacia las células), el azúcar no baja sus niveles en sangre, por lo que el páncreas libera más insulina aún. Mientras exista insulina la grasa no puede ser utilizada como fuente alternativa de energía sino todo lo contrario, por lo que las células siguen desnutridas. ¿Solución? las células piden al cerebro “más comida a ser posible dulce ” que no les llega. Y ¿qué ingerimos? ¡Más azúcar incapaz de utilizarse! Y así continuamente, dando lugar a una entrada de azúcares inutilizables que se acumularan en forma de grasa. Esa grasa además no es inerte, libera hormonas que inflaman los tejidos haciéndolos más resistentes aun a la insulina.

Hay que romper este círculo vicioso, bajando los nieves de azúcar, por tanto de insulina, desbloqueando la situación y empezando a nutrirte con una dieta que deberá ser baja en hidratos, y suficiente e grasas y proteínas.

La omnipresencia del azúcar

Cuando me refiero al azúcar, no estoy hablando del azúcar blanco del café si no de todo el conjunto de hidratos de carbono.  Un exceso en la ingesta de patatas, pastas, arroces o dulces, etc. etc. es fácil de controlar. El problema que nos plantea la industria alimentaria de hoy día es que nos están atiborrando de azúcares invisibles por todos lados. La proliferación de productos 0,0 o Light o Zero o como queramos llamarlos están haciendo estragos en la educación de la población. La mentira de la nutrición 0,0, esa cantidad de productos 0% de grasa pero ricos en hidratos nos hace creer que comemos sano, sin grasas pero atiborrándonos de azúcares. Y peor aún, haciéndonos olvidar que las grasas no son el enemigo.

Por otro lado, la cantidad de productos que comemos creyendo ricos en proteínas como las carnes o sus derivados, pescados o sus derivados, están industrialmente manipulados con almidones, féculas y otros derivados de hidratos de carbono. Un fiambre de pavo puede no tener ni el 20% de pavo, siendo el resto derivados de hidratos para “rellenar” el producto, y vender patata a precio de carne.

¡Que no os den papa por liebre!

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

Un comentario

  • Muy interesante Edu!!! Pero una vez más me dejas hecha polvo😖😖que difícil, cumplir con la dieta diaria 👋👋👋👋
    FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!!!, un abrazo fuerte

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