La nutrición en el embarazo. Más allá de las calorías

Si estás leyendo esto posiblemente sepas que estás embarazada o dudas de que podrías estarlo. En ambos casos es importante que leas este artículo en el que pretendo resumir por qué es importante llevar un control de la nutrición durante el embarazo yendo más allá de ese consejo que daban nuestras abuelas incitando a la embarazada a comer por dos.

Son muchos los cambios que una mujer sufre durante la gestación. Es una etapa de incremento o, más bien, más que incremento, diferencias en los requerimientos nutricionales de la mujer. Antiguamente, y aún hoy día me consta que en ciertos entornos de la sanidad pública, la nutrición de la mujer gestante se basaba en el incremento de las calorías que ésta debía ingerir a medida que avanzan las semanas de gestación. Mi opinión con respecto al control calórico en esta y otras situaciones de salud o enfermedad es que contar calorías resulta inútil e incluso perjudicial (leer aqui).

Si tratamos a los nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales) como lo que son, principios activos con una función biológica y con unas dianas metabólicas sobre las que incidir, debemos calcular la dosis necesaria para que lleguen a cumplir bien su función durante las diferentes etapas de la gestación. Sin llegar a subir carencias, pero tampoco deficiencias. En relación a vitaminas y minerales la nutrición en nuestro país está más que asegurada con la suplementación que de base se prescribe desde el inicio del embarazo de vitaminas como el Ácido Fólico y minerales como el Iodo. A este respecto, hay cobertura nutricional y seguridad en el aporte mediante los distintos suplementos que encontramos en la farmacia y no vamos a profundizar.

Respecto a los llamados macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) la nutrición durante la etapa de gestación no debe estar orientada única y exclusivamente a evitar subir de peso más de 12Kg durante las 40 semanas de embarazo. Los objetivos que el Nutricionista debe proponer a una mujer gestante son:

1.- semana de la 0 a a 11.

Educar sobre alimentos peligrosos a tener en cuenta durante todo el embarazo:

carnes crudas de cerdo o curadas con menos de 14-18 mese de curación (ll jamón curado ha estado proscrito de la dieta de la mujer embarazada hasta que estudios recientes han demostrado que la curación es eficaz para erradicar la Trichinella parásito que puede hacer daño al bebé.)

Alimentos ricos en mercurio: los pescados azules grandes como el atún rojo, el emperador, etc por su contenido en mercurio deben ser evitados. El atún de lata suele ser un pescado pequeño con poco o nulo contenido de mercurio pero aún así se recomienda limitar su consumo a no más de dos latas semanales por precaución.

Quesos curados no pasteurizados. Pueden generar problemas en el desarrollo neuromotor del bebé debido al posible contagio de listeriosis producido por una bacteria que muere en la pasteurización.

Alcohol y tabaco. No recomendados en todo el embarazo.

Cubrir al menos 1g de proteínas por cada Kg de peso y al menos 0,5 – 0,75 de grasas por cada Kg de peso.  La proteina es necesaria para la generación de tejidos nuevos del bebé y de la madre (placenta). Las grasas de calidad omega 3, 6 y 9 son fundamentales para el desarrollo del sistema nervioso del bebe, que  se da en esta etapa inicial.

Cuidado con los azúcares sencillos. Esta recomendación será extensiva a las 40 semanas.

Hidratación extra. No indicar un margen de litros de agua diarios, pero sí recordar que la hidratación diaria es fundamental a la hora de generar nuevos tejidos además de proveer a la placenta de líquido amniótico de calidad.

2.- semana de la 12 a la 25.

Cubrir  1,5g de proteínas por cada Kg de peso y al menos 0,5 – 0,75 de grasas por cada Kg de peso.  El incremento de proteínas desde la semana 12 es necesario para el crecimiento de los tejidos del bebé así como incremento del tamaño de la placenta. Caer en la falta de nutrición proteica de la madre traería consigo una disminución de su propia materia muscular lo que puede acarrear problemas no solo de falta de fuerza mecánica si no de actividad metabólica y energía para soportar todo el proceso . Las grasas de calidad omega 3, 6 y 9 además de seguir siendo importantes para el desarrollo del sistema nervioso del bebe,son el nutriente más energético (el doble que el azúcar y sin los problemas que el exceso de éste acarrean)

Cuidado con los azúcares sencillos. Más aún teniendo en cuenta que alrededor de la semana 25 el médico nos hará la prueba de la glucosa.  Durante el embarazo hay un mix de hormonas circulando por el organismo de la mujer embarazada conviviendo con otras hormonas como la insulina (hormona reguladora de los niveles de azúcar en sangre, y fundamental en los procesos de sobrepeso y obesidad ). Esa convivencia se hace difícil. En algunas mujeres embarazadas a la insulina le cuesta trabajo y le resulta difícil realizar su función, no pudiendo bajar los niveles de insulina en sangre. Es en esta etapa del embarazo cuando se diagnostica la Diabetes gestacional. En el caso de que lo seas, tu embarazo será considerado de riesgo y se te recomendará una nutrición completamente exenta de azúcares sencillos. La situación es reversible tras el nacimiento del bebé. El mayor peligro para el bebé es el de sufrir hipoglucemias una vez nacido (su páncreas sigue estando sobreexplotado pese a no estar expuesto a una glucemia elevada como cuando estaba en el viente de la madre). El mayor riesgo para la madre es la de un bebé grande, que puede complicar el parto.

3.- semana de la 26 a la 40.

Además de las recomendaciones anteriores a partir de esta etapa de embarazo debemos hacer hincapié en la hidratación y en la alimentación baja en sal. Al igual de que la prevención de niveles de azúcar elevado en sangre se llevaba a cabo en las semanas anteriores, en este último tramo de gestación pretendemos evitar la Preeclampsia o la hipertensión arterial típica de la gestación que también suele darse en la última etapa del embarazo. Un exceso de sal en la cocina y en los alimentos no salados en los que la sal está oculta además no ayuda a la hinchazón y pesadez por incremento del volumen de extremidades inferiores que las embarazadas sufren en esta última etapa del embarazo.

Una vez producido el nacimiento del bebé, toca preocuparse por la alimentación de la mujer lactante, en la que el contenido en grasas es fundamental. Este será otro capítulo en el que nuevamente pondremos de manifiesto que no solo se trata de cantidad sino de calidad de la nutrición aportada en cada etapa de la vida.

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

Un comentario

  • He leído con gran interés su artículo sobre La nutrición en el embarazo.
    Más allá de las calorías – eduardoagudoaponte.com y puedo decir
    que es uno de los mejores artículos que he leído. Es por eso que quiero compartir un sitio web que me ha
    ayudado mucho a perder peso, y ahora estoy feliz de nuevo:
    https://bit.ly/3bWh8jG

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