Imposible adelgazar. ¿Será genético?

Pues sí, posiblemente sea genético. Tengo que decir que la Nutrición como ciencia es muy joven, no llega ni al siglo de vida. Además quien puso a la Nutrición en la palestra como una más entre las ciencias biosanitarias fue Ancel Keys, uno de los científicos más cuestionados por su laxitud a la hora de manipular resultados de investigación a instancias de la industria alimentaria. Por tanto, ni siquiera desde el principio tuvo una base sólida.

Cada día aparecen nuevos estudios que echan por tierra afirmaciones anteriores en Nutrición. Es por ello que siendo honesto tengo que afirmar que la Nutrición es como el cerebro humano, una gran desconocida. Sabemos nada o muy poco de cómo una persona puede vivir sana, adelgazar, prevenir el sobrepeso o patologías relacionadas con la nutrición. No creo que ninguno de mis compañeros se atreva a decirlo pero, la tasa de éxito de una intervención dietética no llega al 25% (entendiendo por éxito la consecución y mantenimiento del estado de composición corporal y peso conseguido durante la intervención, al menos 4 años.)

Para ayudar al arduo trabajo de investigar día a día y estudiar cada caso por separado y personalizando aún mas la estrategia aparecen nuevas herramientas que nos están ayudando a los nutricionistas a llegar al fondo del problema y de saber ¡¿por qué no adelgazas?! ¡¿por qué nada te funciona?! ¡¿por qué llevas toda la vida visitando especialistas sin respuesta?!

Una de esas herramientas es el análisis de fenotipo genético. Es decir, la prueba que a partir de una pequeña muestra de mucosa oral nos dice qué predisposición genética tienes a la obesidad y problemas relacionados. Muchas veces, tras varios intentos y años fracasando en intentar llegar a un peso óptimo hay que preguntarse si el estado de peso y composición corporal frente al que luchas está escrito en tus genes. Si es así, tengo que decirte que la Nutrición no puede modificar la acción de los genes pero sí que hay prácticas que ayudan a, de alguna manera «sustituir la acción del gen escacharrado».

Son nueve los genes de que dispone nuestro organismo en la defensa de la obesidad y el sobrepeso. A continuación te muestro su función y qué hacer si esa función está alterada:

1.- Gen MC4R. Controla apetito y saciedad. Su falta de función se soluciona con dieta rica en proteínas y muy repartida a lo lardo del día.

2.- Gen ADIPOQ. Fabrica la hormona adiponectina. La encargada de hacer que la glucosa entre en músculo y se queme, así como reducción de la grasa. Falta de función es un muy mal pronóstico. Imprescindible la actividad física, dieta baja en calorías y muy pocos azúcares.

3.- Gen FTO. Regula la termogénesis, el calor corporal. Su falta de función se puede subsanar con actividad física intensa y dieta hiperproteica.

4.- Gen ADRB3. Ayuda a la rotura de las grasas. Su falta de funcionalidad solo implica obesidad en personas sedentarias. Su falta de función queda inhibida al realizar actividad aeróbica 2 o 3 veces al día.

5.- Gen IL6. Ayuda a la quema de azúcar y descomposición de las grasas. Si no hay función óptima lo mejor es eliminar los carbohidratos de la dieta.

6.- Gen APOA5. Metaboliza las grasas. Su falta de función requiere una dieta exenta de grasas.

7.- Gen FABP2. Ayuda a la absorción de grasas a nivel intestinal. Su falta de fución implica la eliminación de grasa saturadas como mantequillas, carnes grasas, embutidos.

8.- Gen PPARG. Implicado en la formación de adipocitos (células grasas). Si no funciona se debe eliminar el aporte de grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva o similares.

9.- Gen FADS1. Implicado en el buen metabolismo de las grasas Omega 3 y 6 (grasas buenas). Su falta de función se puede minimizar suplementando con dichos ácidos grasos.

Por lo que, aun estando predestinados genéticamente, algo se puede hacer. ¿Empezamos? Si quieres conocer tu fenotipo te espero presencialmente en la clínica o a través de mensajero puedes hacernos llegar tu muestra de tejido (información aqui)

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

2 comentarios

  • Buenas tardes. Hacía tiempo que no lo leía a usted y, como siempre, abre una rendija por donde entra el aire puro, a veces es poco, pero es el que hay, y volvemos al tajo de los kilos, por lo menos con más comprensión de aquello que podría sucedernos. Gracias por poner sus conocimientos al servicio de los demás…, en este caso, los gordos. Con afecto,

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